martes, septiembre 04, 2007
lanzado al mundo a las 5:37 p. m.

A veces no se puede. No es cuestión de correción, trabajo o disciplina. Simplemente no funciona. No cuaja, no cierra, no conecta. Eso me paso con "La filosofia del fuego". Un cuento que nacio inspirado en el experimento de escribir mi propia version del clasico "Aterrizan en un planeta frio". Espero retomar el cuento, o al menos las ideas seminales. Quizas mutar un poco sus genes para que desde el nazca otra cosa, algo que en definitiva sienta mio.

La filosofía del fuego



"El Jardin Celestial muere silenciado por la Sagrada Entropia,
y su obra no es otra que la Creación,
pues Destructor y Creador son la misma fuerza,
el mismo inicio y el mismo fin"
El Libro del Ciclo


Hace mucho, sin duda en tiempos mas sencillos y tibios, el universo era un jardin perlado. Cada estrella era una cuenta ardiente del rosario con que fue pronunciada la primera oración. Cada pulsar y nova, era reflejo y eco del poder perdido y misterioso del Verbo.

Hoy no conocemos la Palabra. El Origen y su fuerza creadora, la música divina que mantenía en movimiento cada particula y onda, equilibraba las fuerzas, e iluminaba a los hombres, ha muerto. El Fin no ha llegado, pero se acerca.

Estamos rodeados de rocas secas, soles carbonizados, muertos. La entropia es destructora y silenciosa. Pero seguimos aquí. Todo decae y se desintegra, menos nosotros. Y eso no es casualidad. El Hombre esta llamado a asumir su semejanza. Este es nuestro destino, nuestra objetivo, la respuesta a todos los porque. Estamos aquí para balancear la ecuación. Somos y traemos el fuego.

La Misión es la cristalización de nuestro esfuerzo, el fin de nuestras vidas. La Obra que redime millones de años de ignorancia. Un acto de amor inconmensurable y definitivo. Todo eso lo se, y lo sabe mi linaje. Para eso he sido educado y fuimos educados todos. Para que en algún momento de nuestra historia, desde el viejo pergamino de nuestros genes, naciera la receptora de una epifanía. Hoy sucedió. Mi propia hija se acerco y me dijo "Padre, he visto El Camino, y era hermoso".

Mi hija es una Vidente. No era su destino, y en ningún caso su opción. En un cosmos donde la Providencia ha muerto, somos siervos del Caos. En el azar reside el secreto, y desde el secreto florece la labor sagrada de los Videntes. Hemos sido bendecidos por motivos ocultos e impronunciables, y por lo tanto, santos.


"Entre los Santos, las mas Santas;
entre los Justos, las mas Justas; son las Videntes,
y en cada uno de sus chacras llevan clavados la cruz de La Misión"
El Libro de Las Visiones


Dicen los libros que viene durante el sueño. Despiertas y la oscuridad de siempre se hace porosa. El tiempo deja de ser absolutamente continuo, y se vuelve ligeramente particulado e irregular. Como si la realidad adquiriese un sentido fractal hasta entonces vedado, oculto tras falsas percepciones. La materia se revela fragmentada, llena de agujeros y vacío. No hay geometría, solo patrones inhacibles y vaporosos. Luego esa bruma se mueve incluso a través de ti, y acelera sin realmente moverse. Vibras y ondulas a la vez. Una corriente musical parece sincronizarse con tu pecho, y desde el, un viento magnético te vuelve mas pesada. Primero sientes los ojos tibios, mas tarde ardes. Tu cuerpo no se consume, navega. Entonces lo entiendes. El fuego no puede quemarte, pues tu eres el fuego. Eres la flama, y brillas de formas desconocidas. No puedes moverte, porque no hay cuerpo que mover. Tampoco hay puntos de referencia, todo se funde en una luz inmaculada y terrible que lo cubre todo. Y la luz nunca se apaga. Entonces lo entiendes. Nunca mas oscuridad.

- ¡Padre!, grite desde mi habitación.

Intente levantarme, pero caí al piso. Creía haber perdido de alguna forma mis parpados.

-¡Padre!, repetí angustiada, con las manos desesperadas sobre mis ojos.

Sentí sus pasos. Identifique su silencio. Oli sus manos.

-¡Padre, he visto El Camino, y era hermoso!


"El universo agoniza y reclama la sangre de los Hombres;
y los Hombres ofrecerán el corazón de los Videntes,
y los Videntes serán el manantial y la ignición"
El Libro del Silencio


Hay teologos que especulan sobre la naturaleza del fuego, y por eso son respetados. Hay hombres de técnica que diseñan maquinas sagradas, y por eso son admirados. Pero nadie es reverenciado como una Vidente. Ellas son las únicas que han visto El Camino, y por eso, son la llave del Misterio. Mi hija es un prisma a través del cual, el cosmos caótico y moribundo, toma sentido. Comenzó con sus ojos ahora abiertos al reflejo de su propia mecánica creadora. Esa primera relevación es el Amancer del Vidente.

- Namaste, bienaventurado Wang-Fernandez - dijo el Pastor del Camino.
- Namaste, y gracias por compartir nuestras mesa - y luego de un gesto, tomaron asiento.
- Lamento ser tan directo -dijo en voz baja el clérigo-, pero supongo conoce la situación que hasta ahora enfrentaba La Misión. Por lo tanto, debo ir directo al grano, y le agradeceré hacer lo mismo.
- Por supuesto, entendemos que mi hija es la primera Vidente en mucho tiempo...
- Demasiado tiempo -interrumpió apresuradamente el Pastor. Y por eso necesitamos comenzar su preparación.
- ¿Cuando? - pregunto sorprendido, incomodo.
- Ahora mismo. Esta visita no es solo protocolar, buen-hombre. Ella debe acompañarme de inmediato. - Entonces el clérigo suavizo sus palabras- ¿Ella entiende que ha recibido la gracia del sacrificio?
- Sin duda, y no puede sino sentirse amada -respondió con orgullo. Ha estudiado los libros, y comprende su alto destino. -
- Excelente. Ahora, ¿podría darme un poco mas de eso que ha preparado su mujer?

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