viernes, diciembre 14, 2007
lanzado al mundo a las 12:30 a. m.



Ardían fuegos en la ciudad. Con su casa a oscuras -la central eléctrica estaba abandonada por aquel entonces-, Tom Hernderson podía ver claramente los fuegos. Se reflejaba como fogatas contra la masa de humo.

Tenía 10 u 11 años, y así partía uno de los cuentos de "El mundo que no veremos", una antología con 12 autores de ciencia ficción. En la portada un hongo atómico hacia del titulo una advertencia. En esos años aún no había visto Blade Runner, 2001 o leído a Bradbury o Asimov. Pero esas 12 historias lo hicieron inevitable. Habíamos sobrevivido a la brutalidad del abismo, y yo quería saber más sobre esos mundos que no son este.

Fast-forward y 14 años después veo mi nombre en la portada de otra antología - Alucinaciones.TXT, "literatura fantástica chilena para e siglo xxi". El primer cuento del libro comienza con:

Era tarde. La noche, densa y oscura, se comprimía bajo la lluvia, y las gotas precipitaban violentamente, como pequeños luchadores de sumo en plan suicida contra la ciudad.

Me reconozco: es mi cuento. Sólo puedo sentirme afortunado, muy afortunado - soy (de alguna manera) un autor.

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