jueves, febrero 03, 2005
lanzado al mundo a las 1:04 p. m.

Hace un par de semanas se me ofrecio la oportunidad de colaborar con la seccion de "Economia y Negocios" de "El Mercurio", escribiendo una columna usualmente dedicada a los jovenes y la empresa.
Quize aprovechar tal oportunidad en un medio de informacion no tecnologico y con cierto grado de influencia en los tomadores de decision, para generar espacios y provocar interes alrededor del software libre y el codigo abierto.
Ya que el trabajo de edicion no fue en mi opinion del todo benigno, debido a las limitantes de espacio y formato, publico el articulo original.

En Febrero tomamos nuestra ultima siesta. Santiago se mueve un poco mas lento, un poco menos hiperventilado y el tiempo se nos va entre la playa y la noche. Y así ponemos en pausa negocios, trabajo y estudio. Parece que incluso las oportunidades se toman vacaciones. Se asume que hay que esperar al gran, gris y dictatorial Marzo para que pase algo. Pero la verdad es que las oportunidades no toman sus maletas para irse a Cancun. Están aquí. 24x7.

Tampoco las revoluciones se toman vacaciones. Y hoy, de manera silenciosa aun para muchos, hay una que tiene la posibilidad impactar de manera disruptiva la industria TI. La buena noticia es que aun nos queda tiempo libre en el bolsillo para ponernos al día.

Justamente de libertad esta hecha esta revolución. En 1983 un talentoso programador llamado Richard Stallman, decidió renunciar a una prometedora posición en el MIT, para comenzar a crear software que respetara las libertades del usuario. Así nació el Software Libre, un movimiento que propone que el único software éticamente viable es aquel que permite al usuario ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el mismo.

Estas libertades implican dos cambios fundamentales en la manera en la que la propiedad es percibida en torno al software. Primero, no existe un dueño en el sentido tradicional. Segundo, con el software también recibes el código fuente, es decir la receta o los planos con los que fue construido.

Hablamos entonces de algo que rompe los paradigmas de una industria donde la protección de la propiedad intelectual es pilar fundamental en el desarrollo de ventajas competitivas.

¿Funciona? ¡Claro, y maravillosamente bien! De hecho, por lo general el software libre tiende a ser mas seguro, rápido y robusto que las alternativas tradicionales. Esto es esencialmente resultado de las libertades de modificación y redistribución, las que proveen al software de vida propia y lo alejan de los estrictos controles y reglas de la ingeniería, para acercarlo a un proceso de desarrollo similar al de la selección natural de Darwin.

¿Y donde esta el software libre? Parafraseando a The Matrix, “it’s all around us”. Internet se sostiene en el software libre. La mayoría de la infraestructura sobre la que descansan los sitios webs y el correo electrónico no es potenciada por Microsoft, si no que por software libre como Linux y Apache. Programas que en la practica no pertenecen a nadie mas que a la comunidad de usuarios que los utiliza, y de manera libre, descentralizada y casi orgánica, mejora y distribuye.

Puede parecer contra-intuitivo, pero el software libre es negocio. Hay servicios que brindar, consultorías que hacer, usuarios que capacitar, sistemas que integrar y aplicaciones que construir.

El desafío es entonces, en medio de este tiempo libre que ha ratos nos sobrepasa, asomar la cabeza para ver algo realmente provocador. De lo contrario, la alternativa es continuar asoleándonos y reincorporarnos en Marzo a un mundo que ya no existe.