lunes, agosto 20, 2007
lanzado al mundo a las 11:28 a. m.

Primer capitulo




- Señorita Zoubek, buenos días. Estamos por llegar.

Eva Zoubek despertó, agradecio a la aeromosa y se acomodo en su asiento. A través de la ventana podía ver por primera vez los Andes. El avión descendio lentamente, y una ciudad se descubría a los pies de las montañas gris-azuladas.

- Este es el capitán. Arribamos según lo planificado, a las 8:45 de la mañana. La temperatura es de 6 grados centígrados. En nombre de la cabina y toda la tripulación, muchas gracias por volar con nosotros. Bienvenidos a Santiago de Chile.


- ¿Primera vez en Santiago, dama? - pregunto el taxista por el retrovisor.
- Si, y es bastante mas frió de lo que me esperaba - respondió Eva, mientras miraba con curiosidad el mosaico de industrias y parcelas al lado del camino. Reconocía la maquinaria soviética.
- ¿De donde es usted? Llevo trabajando harto tiempo en esto, y sabe, no le reconozco el acento. - El taxista al mismo tiempo tomaba undesvío y se rascaba la nuca.
- Soy chechoeslovaca, y el acento es cubano. Estudie un tiempo allí.
- ¡Ah, Cuba! Entonces usted es una de los nuestros... ¡compañera! - ambos soltaron una carcajada, la ultima hasta llegar al hotel.


Desde su habitación en el Carrera, Eva podía ver La Moneda. Sencilla, plana, gris; como Santiago. En la cama algunas maletas abiertas con ropa y libros. Sobre el escritorio, su maquina de escribir y un par de ediciones del Pravda. Frente a la ventana, con el pelo aun mojado por la ducha, miraba detenidamente cada balcón del palacio, esperando que algo sucediera. Salvador Allende no apareció. Desde los periódicos sobre el escritorio podía oír a su editor decirle "Otra señal de que no estas hecha para esto".

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/* 1 comentarios:


At lun. ago. 20, 01:42:00 p. m., Blogger cabellosdefuego

tienes DEMASIADA onda y yo tengo la bomba cardiaca encendida y llena de orgullo.

 
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