viernes, abril 08, 2005
lanzado al mundo a las 4:46 p. m.
Zapping

Tengo una vida fragmentada. Mis recuerdos son fugaces y su trascendencia discutible. Es como si alguien mas editara el celuloide en el que se imprimen mis experiencias. No tengo mala memoria, simplemente tengo poca, y a mi pesar, no suele estar bien administrada.
Recuerdo a veces cosas que por su insignificancia llegan a insultar mi historial personal. En otras tantas ocasiones buscando en el baúl de mis recuerdos no encuentro mas que un silencio que se expande por eras.
En todo caso, esto de romper muchos de los vínculos que podría tener con el pasado debe tener un motivo. Quizás enterrado bajo el aparente concepto de "olvido" se halla un baúl de recuerdos castigados. De ser ese el caso me pregunto cuanto perdí o si en realidad salí ganando...
Basta. Es peligroso buscar sin saber que te puedes encontrar. Y es que a esta hora, y luego del acondicionamiento al que sometí mi cabeza, no estoy para el suspenso. Necesito paz mental; ese estado psíquico que solo consigo abriendo los ojos frente a la pantalla. Así que dejo de hurgar en mí y tiro al piso los cuadernos que esta sobre la cama. Simbólicamente me acuesto... se que no dormiré. Tomo el control y presiono "ON".Comienza otra noche llena de ausencia.

Por cosas del zapping es CNN la encargada de inaugurar la trasnoche. Me detengo a ver un momento como el mundo cae, como un ave herida, en espiral hacia el caos. Alguien dijo que la humanidad estaba en su adolescenia; luego de ver las rencillas que alimentan las noticias me queda claro que es verdad: somos pendejos con un monton de juguetes nuevos, muchas ideas pero una confusion mental mas grande que la vida. Al rato me lateo ante la complejidad del conflicto judeo/palestino y luego de hacerle guerra mental a Sharon, sigo zapeando.
Bajo, paso por esos canales de deportes que vi solo cuando jugaba el Chino; continuo y en el Discovery la mutilacion de un par de antilopes no me impresiona. Creo que el titulo "Mundo Salvaje" es redundante; hay barbaridades mayores en Mega... y no presicamente involucran safaris en Africa.

Cambio. Para variar en I-SAT o Space -nunca los diferencio- unos labios entre abiertos susurran el nombre del deseo. Una modelo, que nunca tendré, y una actriz, que nunca conoceré, arman una sutil escena de amor lesbico que mentalmente convierto en un menage-a-trois...
Repentinamente me acuerdo de la Paula, su historia y por consiguiente de un trozo de mi pasado. La extraño y por eso la odio. Vivir con fantasmas de lo que antes fue cotidiano y ahora lejano es brutal, y por eso la odio aun mas.


Nos conocimos en la biblioteca; ella devolvía "Los Gemidos" de Pablo de Rokha, y yo justamente iba sacarlo. Luego de observarla un rato decidí hablarle con todo el derecho que otorga tener un libro en común. No pude evitar preguntarle si le pareció sensual mientras le pasaba mi carné al bibliotecario, y ella no pudo ocultar que el libro le produjo algo. Se fue en la densa y eso me encanto. Se vestía como ella sola y eso la definió. Era una mezcla entre mochilera francesa y sociallite comprando ropa americana. Mas que gustarme, me aturdio.

Luego de nuestro encuentro literario nos topamos nuevamente en la U, esta vez comprando café. Iba 10 minutos atrasados al tipico ramo somnifero que temprano inicia la semana. Me puse a su lado y mientras esperaba que le trajeran el agua caliente pedí mi necesaria ración de cafeína.
  • Hola Pablo - me dijo sin siquiera mirarme
  • ¿Atrasada?
  • Evidente... ¿aun tienes "Los Gemidos"? Mira que es la única copia y no me gusta perder el tiempo yendo a biblioteca por las puras
  • Si... lo voy a devolver hoy después de clases. Pasa a buscarlo y en una de esas nos encontramos.
  • Ah, OK. Es que necesito....
  • ¿Encontrarte conmigo?
  • Ja, ja ,ja ... Quizás.. No se... ¿Que crees?
  • Ehhh.... - Balbucie mientras buscaba algo que decir.

El servicio del Ricon era mas eficiente que yo. Así café-en-mano se marcho, abandonando mi estupido intento por impresionarla. En verdad el impresionado fui yo. Que me llamara Pablo era mas que una referencia a nuestra charla acerca de poesía. Era admitir tácitamente que teníamos un vinculo, lo que me pareció un brillante comienzo, en días en que muchas relaciones empiezan teniendo en común el solo hecho de compartir el gusto por amontonarse y sudar la vida al son del éxito del momento.

No hay mucho mas que decir... tuvimos la suerte de encontrarnos en los momentos y lugares precisos, lo que nos dio el necesario espacio para jugar con nuestras enmascaradas intenciones. Todo muy casual hasta el día en que me di cuenta que ella había pasado de simple fantasía de cama a ideal de compañera. Con eso toque fondo y entendí que necesitaba crear con ella e spacios, certezas, vinculos reales y no mas juegos casuales.
Entonces, en el ultimo de nuestros tropezones le dije, citando a Charly Garcia, "No voy a esperar que el destino hable por mi". No se si conocía la canción, pero al menos entendió la idea. Y así, entre ironías y verdades, me enamore de su boca y voz.

Es casi cómico, pero mientras mas conozco a una persona, me es mas difícil describirla. Por eso mismo, explicar quien era la Paula se me hace imposible utilizando simples adjetivos. Podría capturar algo de su esencia diciendo que era una mina de psicología media ambivalente que buscaba trascendencia a través de los vicios mas mundanos. Algo así como una New Age tipo Infinito en proceso de convertirse en una junkie a lo MTV.
Nunca he creído en la distinción entre personas normales y raras, mas bien creo que existen las aparentemente predecibles y aquellas abiertamente interesantes. La Paula era esto ultimo. Criada por nanas, con vacaciones en Disneyland y una colección de barbies casi enfermiza, su disjunta existencia era una curiosa contradicción.
Hoy era una rebelde de la "indiferencia". Había cancelado su papel de "hijita de papa" luego que su viejo cancelase el propio, el de padre. Por otro lado, su madre no muy contenta con las nuevas condiciones contractuales, se bajo del set y se rehusó a seguir interpretando el papel de esposa.

De tales fricciones nacieron los desencantos, caídas y asperezas que me sedujeron. Adoraba ese cerco de apatía con el que creía ocultar sus heridas. Lo adoraba justamente porque acusaba sus vulnerabilidades, y por lo tanto, señalaba sus ternuras.

Con el tiempo sus vicios vencieron a mi débil voluntad, y mi vida se volvió incoherente y exquisitamente profunda. Con ella probé el éxtasis de extraviarme del tiempo, del mundo y de mi. Ese estado de sopor mental hizo que el tortuoso proceso de conocernos fuera mucho mas abordable, alimentando mis historias con vida propia, y a las de ella con colores nuevos. Nos echábamos en algún rincón para ver, oír, y ser espectadores de lo que alguna ves vivimos - de aquello que no teníamos ya ganas de protagonizar.

Por las tardes nos pasábamos horas en los pastos desnudando nuestras vidas y vistiendo nuestro futuro.
  • ¿De verdad quieres vivir del drama ajeno? - le decía mientras mis ojos buscaban alguna forma conocida en las nubes y su rostro descansaba sobre mi pecho.
  • ¿Y quien dijo que quiero atender gente, escuchar dramas o curar trancas? No voy a volver mi oficina un confesionario ... Ademas, no tengo autoridad psiquica.
  • Todos tenemos taras mentales. Ademas, mas que impedimento, estar medio trastocado parece ser requisito para ser psicologo.
  • ¿Conoces a muchos acaso?
  • Con tus compañeros me queda claro
  • Ah. Pero ellos no son psicologos; se creen el cuento. Son algo asi como los hijitos bastardos de Freud y Skinner. Pero nada mas. - Entonces la Paula pauso. Guardo silencio. Es su ritual de apertura.
  • A mi primer psicologo lo llamaba “Tio”. Si seria pendeja. ¿Cachay lo que te digo?... “Tio”...”Tio”. Realmente era pendeja.
  • ¿Cuantos años?
  • No, si tan chica no era. Ingenua si. Engañada mejor dicho. Esa fue mi etapa “si-la-princesita-quiere-un-poni-papito-se-lo-regala”... -dijo sin poder ocultar la rabia que se le escapaba por sus manos que rompian el pasto a mi lado con presicion asesina.
  • ¿Entonces? - le interrumpí tratando de ocultar que mi inteligencia emocional de -20 me impide tratar temas tan espinosos sin cagarla.
  • Bueno... escribiré, haré clases... me pagaran por pelar el cable en resumen. Los que quieran purgar sus pecados que vallan a un cura... son mas...
  • ¿Humanos?
  • Iba a decir "baratos"...- dijo mientras se daba vuelta para hablarme de frente
  • Eres bastante fría para ser mina - le susurre.
  • Y tu demasiado inteligente para ser hombre. Lo que en caso no es mucho. - Me dijo con una mirada altiva, de esas que reflejan una sensualidad casi perversa.

La verdad es que con ella me sentía, quizás no inteligente, pero si trascendente. Sus libros validaban mis desilusiones y nuestras discusiones elevaban mis mas cotidianas preocupaciones al pedestal de lo interesante. Como esa semana completa que gastamos en elegir la peor pelicula de la historia. Gaste un cuaderno entero en hojas con listas y mas listas. Creo que por pretenciosa Titanic fue la premiada.

Otro juego era el de hacernos los indiferentes en su cuarto. Ella hacia que estudiaba, yo que leia The Clinic. Nos mirabamos como en esas peliculas francesas sin dialogo. Nos deseabamos con los ojos como dos desconocidos. Y funcionaba. Con ella sali de la inexperencia sexual; haciamos el amor, pero tambien -luego de años de “alli-no-es”- teniamos sexo. Me creia la muerte; casi un actor de peliculas porno. Eso a ella le divertia y nos divertia. Reiamos y volviamos a hacer el amor sobre las paginas.


Pestañeo, y con eso, mis parpados barren el recuerdo de quien alguna ves fue mi única Fe. En el televisor continua el erotismo. Miro la escena. Observo los pechos y las sinuosas caderas que ceden placer y me doy cuenta que ya no puedo invadirla. Ahora en cambio al mirar el cuadro, me pregunto si la Paula estará esta noche, tal como las dos rubias, rodeando con sus piernas y acariciando con su lengua a alguna mina, o mas precisamente, a la mina por la que me dejo.