viernes, diciembre 22, 2006
lanzado al mundo a las 2:22 p. m.

El economista


Esteban Merovic. 33 años. Ingeniero de la Universidad Técnica del Estado de Chile. Master en Economia del London Bussines School of Economics . Casado. Sin hijos. Un metro ochenta y dos centimetros de altura. Ojos cafes, pelo castaño. Barba y bigote. Miembro número cinco mil docientos tres del Partico Comunista de Chile. Asesor Político de la Subgerencia General para Asuntos del Desarrollo, en la Corporación para el Fomento de la Producción, CORFO. Habla inglés y ruso. Detenido el 16 de Septiembre de 1973, bajo los cargos de sedición y terrorismo.

- ¿Es esta información correcta? – preguntó golpeado una voz en medio de la oscuridad. La venda apreta fuerte.
- Todo, exceptuando los cargos
- ¿Niega que ha sido acusado de sedición y terrorismo?
- Niego ser un traidor y un violentista.
- Los hechos son innegables. Ademas, podra defenderse.
- ¿Ahora?
- No. Ahora me dira lo que nosotros necesitamos saber.
- ¿Exactamente quienes son “nosotros”?
- Nosotros – dijo otra voz – somos nosotros.
- Eso es una tautologia. No dice nada. – reclamó desafiante Merovic. La venda pica un poco.
- ¿Una que? – dijo confundido el primer interrogador
- Teniente, permitame un momento – dijo con amabilidad el segundo interrogador. Su acento… hay algo en su acento.
- Mi coronel me ordeno llevar a cabo esta operación, no puedo retirarme.
- Su coronel es un patriota, como tambien seguro lo es usted. Solo le pido unos minutos con el prisionero. Lo veo cansado, teniente. Pase por mi oficina, y encontrará en los cajones una recompensa digna de un héroe como usted. Olvidese del rancho y la carne enlatada. Hay chocolates, jamon y cigarrillos.
- Pero…
- ¿Es usted casado? – dijo aun mas suavemente la segunda voz.
- No…
- Mejor aún. En una de las cajas encontrará maquillaje. De seguro tendra amigas con quien congraciarse. – apenas dijo esto, se oyo el abrir y cerrar de un cerrojo y una puerta.

Guardaron silencio, y el silencio fue todo lo que hubo durante largos segundos. Merovic solo con la segunda voz, con la voz amable y de acento extraño. Este era el primer interrogatorio en el que estaba, pero de alguna forma sabía que las buenas maneras podían engañar. No quería confiarse. A oscuras, solo oia el crujir de la madera humeda, y los zapatos del interrogador orbitando a su alrededor. “Si, son zapatos. Las botas no suenan así. Suenan distinto, con mas eco. En que lesera estoy pensando”. Estaba ansioso. No sabia que pasaba, y si no pasaba nada, peor. Habia entrado digno y orgulloso, pero ahora a medida que se sucedian los segundos, temia. No sabia si era mejor seguir asi, vulnerable como un ciego, o que la voz hablara. Siguio pasando el tiempo, y no pudo dejar de pensar en ella. Le perturbaba su amabilidad. Si fuese realmente tan amable, no estaria aqui interrogando a un hombre vendado, pensó.

- Hay un error en la información sobre usted que diligentemente repitió el Teniente. Usted, Merovic, si tiene un hijo. O lo tendra pronto, mejor dicho. Su mujer tiene 4 meses de embarazo, ¿no? Debe ser dificil para Monica estar sola en su estado y …
- ¿Como sabe usted eso…? – cierta expresion de horror acompaño a las palabras.
- … dadas las circunstancias, creo que lo mejor es que todos colaboremos. Nadie quiere dejar sin padre a ese hijo suyo… por muy subersivo que sea el padre. – dijo la voz. Es tan amable como la serpiente del genesis.
- Yo no soy un criminal. Solo soy un funcionario publico. Al parecer usted bien sabe quien soy. Soy un profesional. Supongo que ya revisaron mi casa, y no encontraron nada. ¿Que espera que le diga? ¿Acaso me ve portando un fusil?
- Yo no. De esto estoy seguro. Pero su cargo es politico, al menos en nombre y apariencia, y con eso, le aseguro, ya se gano medio fusilamiento. El punto aqui no es lo que yo crea, sino que es lo que podemos hacerles creer a los militares.
- ¿Sino es militar, que es usted entonces?
- Eso, Merovic, no le compete. Ahora hablemos de cosas realmente interesantes. Asi yo luego le digo al Teniente, lo buen chileno que es, e inventamos un par de hechos y nombres para calmar a los perros del regimiento. – dijo con desprecio por los uniformes. Debe ser CIA.

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